El pensar...

No creas que todo está hecho, ni creas que la verdad se va a imponer. No creas que siempre el bien va a salir victorioso porque no es lo mismo tu bien que el bien del otro.

El empezar a pensar a veces nos duele, a veces nos hace perder la atención sobre otras cosas o nos hace ver que la vida no es tan vida como nos estaba pareciendo.

Hace unos años, unos bastantes años un día como hoy hubiera significado una tarde de piscina, o una tarde de montaña o de parque, o de ir a pasear.

Hace unos meses una tarde como esta significaba una grabación de un vídeo de youtube, o el ver cincuenta páginas en cashcamel para ganar unos centavos.

También no hace mucho hubiera significado el estar parado, dormido sin pensar en nada, estar sin hacer absolutamente nada o jugando los cientos de miles de juegos que hay ahora para android o simplemente en internet a golpe de un click.

Pero de nuevo han sonado las trompetas de Jericó y mi vida a dado una vuelta nueva, y estoy aquí dando unas letras al ordenador para que parezca que sigo vivo y sigo pensando. Y es que desde que he empezado a volver a perderme por el campo caminando como los aristotélicos parece que de nuevo el pensar quiere hacerse consciente.

Y digo bien, hacerse consciente porque lo malo de todos los humanos es que siempre están pensando, su mente está dando vueltas a cosas, desde las más tontas hasta las más trascendentales...

Cuando empecé a volver a estudiar informática hubo un concepto que me encantó, porque acerca a las máquinas al pensar humano, es el concepto de evento.

Controlar un evento implica crear una función llamada listener o escuchante en español, una función que espera a que pase una determinada cosa como puede ser hacer click en un botón o pasar el dedo por una zona de la pantalla para desencadenar una serie de instrucciones.

Nuestro cerebro es un listener completo, está a la espera de que pasen cosas, de que sucedan diferentes cosas a todos los niveles. Ya sea el estomago vacío para buscar alimento o el sentir un picor para rascarnos... El cerebro está escuchando a las terminaciones nerviosas buscando cosas para pasarlas a primer plano.


Este mecanismo tan sencillo funciona también a nivel de lo consciente, pero lo interesante es todo lo que anda detrás de ello, ya que gastamos infinidad de energía en procesos que nunca llegan a estar en nuestro aquí y ahora. En la parte de atrás de la tienda pasan cosas de las que no somos conscientes en nuestro ser diario.


Si te pones a pensar en todos los que pasan horas meditando podrías creer que están locos, porque parece que lo único importante para ellos es seguir hurgando en su mente buscando lo que sea que busquen... Pero es que en ese punto hay que preguntarse que estamos haciendo los demás.

Pensando en el mundo en el que vivimos lo único que buscamos es la supervivencia tanto propia como de los queridos y de los descendientes. Ese es el mundo que realmente le importa a la mayoría de la gente.

Si piensas un poco más al final lo único que queremos todos es ser eternos o ser lo más eternos posible, es decir, durar lo más posible en este mundo, pero muchas veces dejamos de disfrutar para poder seguir diciendo que así tendremos un mejor futuro.

Y ese es el pensar que nos come en el interior, ese pensar nos roba la energía que seguramente necesitaríamos para mover el mundo a algo mejor, aunque no sepamos que es ese mejor, o nos quita la vida para poder ser mejores nosotros con todo lo que está al rededor.

Somos humanos y nos han letrado, nos han dado educación en muchos lugares de la tierra pero no nos han dicho como ver que lo importante es encontrar un futuro para todos y cada uno de los humanos, nadie nos ha dicho que hay otra forma de vivir, porque ya han muerto muchas de las utopías pasadas.


Nos queda mirar al futuro y parar de vez en cuando y pensar que se puede pensar aunque sea solo un minuto al día.

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