Preocupante pero no desesperada
Esa frase nos la trajo a la luz el profesor Perez de Tudela, algo que está a punto de pasar, algo que nos preocupa que está en el futuro próximo, como la espada de Damocles, la bala que sale disparada de un arma y apunta a tu cabeza, es preocupante, pero aún no es desesperada... Todavía puedes evitarlo, puedes tirarte al suelo, puedes girar la cabeza...
Pero no desesperada, porque aún nos queda, tal vez, un as en la manga, porque aún tenemos la posibilidad de cambiarlo, de que deje de ser una posibilidad y pase al mundo de los posibles, en lugar de llegar a ser en el mundo real, de que ese gris pase a blanco en lugar de a negro...
Y sin embargo, cuando usamos esa frase, estamos quizás ya tan cerca del desesperada que ya no tiene solución, quizá estamos tan cerca del tirador que ya no hay manera de esquivar la bala, y hacemos ya presente la segunda parte, ya no es preocupante, ya es desesperada, ya empieza a notar el dolor del impacto, la espada en la carne, el posible que se hace real... ese real que pude llevar a otra situación preocupante, que puede llevar a la preocupación, siguiendo con el ejemplo a la preocupación por la muerte inminente...
Pero ojo, en ese siguiente ejemplo para el ser pensante ya no se cumplirá la norma, ya no será en este nuevo ejemplo... si uno muere después ya no será desesperada la situación porque para el sujeto ya no habrá preocupación ni desesperación, es decir, en caso de muerte, ya no será ni preocupante ni desesperada, porque o ya no será, o si es, será de otra forma y en otra dimensión, en la cual no le preocupará nada ni le desesperará nada...
Después de más de 20 años aquí os dejo una de las posibles contestaciones a la frase que suele considerarse como verdad de hecho, o "la situación es preocupante pero no desesperada" o "la situación es desesperada, pero ya no es preocupante"... Si el sujeto que piensa muere no se cumple ninguna de las dos, "la situación no es preocupante ni desesperada", porque el sujeto ya no es y todo le es "indiferente"...
Pero no desesperada, porque aún nos queda, tal vez, un as en la manga, porque aún tenemos la posibilidad de cambiarlo, de que deje de ser una posibilidad y pase al mundo de los posibles, en lugar de llegar a ser en el mundo real, de que ese gris pase a blanco en lugar de a negro...
Y sin embargo, cuando usamos esa frase, estamos quizás ya tan cerca del desesperada que ya no tiene solución, quizá estamos tan cerca del tirador que ya no hay manera de esquivar la bala, y hacemos ya presente la segunda parte, ya no es preocupante, ya es desesperada, ya empieza a notar el dolor del impacto, la espada en la carne, el posible que se hace real... ese real que pude llevar a otra situación preocupante, que puede llevar a la preocupación, siguiendo con el ejemplo a la preocupación por la muerte inminente...
Pero ojo, en ese siguiente ejemplo para el ser pensante ya no se cumplirá la norma, ya no será en este nuevo ejemplo... si uno muere después ya no será desesperada la situación porque para el sujeto ya no habrá preocupación ni desesperación, es decir, en caso de muerte, ya no será ni preocupante ni desesperada, porque o ya no será, o si es, será de otra forma y en otra dimensión, en la cual no le preocupará nada ni le desesperará nada...
Después de más de 20 años aquí os dejo una de las posibles contestaciones a la frase que suele considerarse como verdad de hecho, o "la situación es preocupante pero no desesperada" o "la situación es desesperada, pero ya no es preocupante"... Si el sujeto que piensa muere no se cumple ninguna de las dos, "la situación no es preocupante ni desesperada", porque el sujeto ya no es y todo le es "indiferente"...
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