Un virus cualquiera un día cualquiera...
El miedo es libre, eso es lo que decían en una de las películas sobre virus y apocalipsis que tantas veces había visto. El miedo es libre y hace que pienses cosas raras, hace que te pongas alerta aunque no haya motivo aparente para ello... Aunque la situación cada vez parecía cada vez más fuera de control.
Un día eran 1000, luego 1400... ahora 2500... y de pronto todo el mundo estaba preocupado, las noticias daban cada vez más casos en más países... en un momento dado un nuevo cluster, este a las puertas de casa, este en Italia, dos personas mueren y hay que poner varios pueblos en cuarentena...
En poco más de un mes estábamos todos en peligro de contagio, altos y bajos, rubios y morenos... Todos somos posibles objetivos de un virus que según estés así te va a tratar, si estás débil es capaz de matarte, y si eres fuerte a lo mejor no pasa casi nada...
Sin embargo es el miedo el que acaba hablando, es el miedo el que llena la mente de todos los que intentan saber algo más... Pero, ¿estamos dispuestos a colaborar?
Según van pasando los días, lo que empezó siendo un problema regional, de una zona de China, se acaba convirtiendo en un gran problema primero para China, ya que se pone en cuarentena toda una zona del país, y aún así no se consigue parar, se extiende dentro del país, empieza a viajar por todo el país...
Luego pasa a otros países, y empieza a controlarse a la gente que viene de China, se suspenden viajes, se cierran fronteras, pero este virus tiene algo que desconcierta y además preocupa, se escapa entre los dedos de los controladores, entra por diferentes sitios, aumenta el número de países donde llega gente que está enferma, primero pocos... Luego empieza la peor situación para los virologos, aparece un cluster en una zona de Italia, con muchos casos que no parece que tengan relación unos con otros.
Se cierran los pueblos, se aísla a la gente y se intenta cruzar los dedos para ver si termina el número de casos, pero aparecen más, y como no había informes previos, la gente ha estado en esa zona viendo fútbol o iendo de visita y vuelve a casa, es decir, se han contagiado y vuelven a casa, vuelven con sus familias, siguen con su vida y no tienen ningún miedo porque en principio han estado en zonas donde no ha habido ningún contagio...
Hasta que la gente empieza a ir al hospital... Y ahora el problema está por todas partes, y los investigadores, los que estaban trazando una especie de historia de todos los que estaban infectados ahora tienen un trabajo mayor, ya que tenemos un montón de gente que ha montado en aviones, trenes, autobuses y coches, y que no saben nada de que han estado expuestos hasta que llegan las nuevas noticias...
Y empiezan a preguntarse, a obsesionarse por un simple dolor de cabeza, una tos, ¿estaré contagiado?
Mientras los que elaboran árboles de contagios siguen intentando localizar a todos los portadores y a todos los que han estado en contacto con ellos...
Intentemos parar esta cadena:
1. Intenta activar la geolocalización de tu móvil: si enfermas a lo peor tu no sabes dónde has estado, pero tu teléfono si podrá informar de todos los sitios que has visitado, y con un poco de suerte podrán localizar a todas las personas que han estado cerca de ti y son potenciales contagiados. (Esto reduce tu privacidad pero aumenta la información para poder detener la cadena de contagio).
2. Sigue las instrucciones que han dado los servicios de salud de tu país o región, tose sobre tu codo o sobre un papel, lava tus manos siempre que puedas y mantén una distancia prudencial frente a la gente.
3. Si te sientes enfermo habla con el teléfono que se ha puesto a la disposición de todos para rastrear casos, mientras esperas intenta aislarte al máximo de los demás.
4. Si compras en tiendas utiliza tarjetas en lugar de efectivo, esto puede ayudar también a los investigadores a realizar tu historia.
Si sigues todos estos pasos no vas a evitar el contagio pero si vas a ayudar a que se trace con mayor facilidad un mapa concreto y podrás ayudar a detener el contagio.
Un día eran 1000, luego 1400... ahora 2500... y de pronto todo el mundo estaba preocupado, las noticias daban cada vez más casos en más países... en un momento dado un nuevo cluster, este a las puertas de casa, este en Italia, dos personas mueren y hay que poner varios pueblos en cuarentena...
En poco más de un mes estábamos todos en peligro de contagio, altos y bajos, rubios y morenos... Todos somos posibles objetivos de un virus que según estés así te va a tratar, si estás débil es capaz de matarte, y si eres fuerte a lo mejor no pasa casi nada...
Sin embargo es el miedo el que acaba hablando, es el miedo el que llena la mente de todos los que intentan saber algo más... Pero, ¿estamos dispuestos a colaborar?
Según van pasando los días, lo que empezó siendo un problema regional, de una zona de China, se acaba convirtiendo en un gran problema primero para China, ya que se pone en cuarentena toda una zona del país, y aún así no se consigue parar, se extiende dentro del país, empieza a viajar por todo el país...
Luego pasa a otros países, y empieza a controlarse a la gente que viene de China, se suspenden viajes, se cierran fronteras, pero este virus tiene algo que desconcierta y además preocupa, se escapa entre los dedos de los controladores, entra por diferentes sitios, aumenta el número de países donde llega gente que está enferma, primero pocos... Luego empieza la peor situación para los virologos, aparece un cluster en una zona de Italia, con muchos casos que no parece que tengan relación unos con otros.
Se cierran los pueblos, se aísla a la gente y se intenta cruzar los dedos para ver si termina el número de casos, pero aparecen más, y como no había informes previos, la gente ha estado en esa zona viendo fútbol o iendo de visita y vuelve a casa, es decir, se han contagiado y vuelven a casa, vuelven con sus familias, siguen con su vida y no tienen ningún miedo porque en principio han estado en zonas donde no ha habido ningún contagio...
Hasta que la gente empieza a ir al hospital... Y ahora el problema está por todas partes, y los investigadores, los que estaban trazando una especie de historia de todos los que estaban infectados ahora tienen un trabajo mayor, ya que tenemos un montón de gente que ha montado en aviones, trenes, autobuses y coches, y que no saben nada de que han estado expuestos hasta que llegan las nuevas noticias...
Y empiezan a preguntarse, a obsesionarse por un simple dolor de cabeza, una tos, ¿estaré contagiado?
Mientras los que elaboran árboles de contagios siguen intentando localizar a todos los portadores y a todos los que han estado en contacto con ellos...
Intentemos parar esta cadena:
1. Intenta activar la geolocalización de tu móvil: si enfermas a lo peor tu no sabes dónde has estado, pero tu teléfono si podrá informar de todos los sitios que has visitado, y con un poco de suerte podrán localizar a todas las personas que han estado cerca de ti y son potenciales contagiados. (Esto reduce tu privacidad pero aumenta la información para poder detener la cadena de contagio).
2. Sigue las instrucciones que han dado los servicios de salud de tu país o región, tose sobre tu codo o sobre un papel, lava tus manos siempre que puedas y mantén una distancia prudencial frente a la gente.
3. Si te sientes enfermo habla con el teléfono que se ha puesto a la disposición de todos para rastrear casos, mientras esperas intenta aislarte al máximo de los demás.
4. Si compras en tiendas utiliza tarjetas en lugar de efectivo, esto puede ayudar también a los investigadores a realizar tu historia.
Si sigues todos estos pasos no vas a evitar el contagio pero si vas a ayudar a que se trace con mayor facilidad un mapa concreto y podrás ayudar a detener el contagio.
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