El primero...
De todas formas no tiene sentido querer ser el primero en nada, lo que tiene sentido es intentar ver lo que realmente es importante... Y lo primero que puedes pensar y es lo cierto es que lo único importante es que los que te rodean estén bien.
Pero es que ni siquiera eso es sencillo, aunque lo pongas lo primero a los demás, y quieras hacer todo lo posible para que ellos sean felices es posible que no lo logres, y hay una razón fundamental, la mayoría de las veces lo que uno dice que le hará feliz es posible que no sea lo que realmente le haga feliz.
Y es que la mente es muy compleja, y su formación cuando somos pequeños hace que en el futuro tal vez soñemos que tal cosa nos hará felices y realmente eso que siempre pedimos nunca nos hará felices si lo conseguimos.
Ese no se realmente es el punto de partida que todos los humanos deben tener en cuenta, no se realmente si me hará feliz seguir como estoy o prefiero un nuevo cambio, o una nueva casa o un nuevo coche.
Y si pienso que ya lo tengo puedo ver las consecuencias, pero tengo que ponerle mucha imaginación hasta el punto de creer realmente tener la cosa que deseo en la mano, sentirlo, tocarlo, vivirlo... que ese sueño ya no sea sueño sino tan real como la realidad.
Con eso en la mano tal vez logremos tomar una decisión de si queremos esa cosa o ese hecho o no, pero el problema es que no somos capaces de ver todas las consecuencias de cada acción y la vida nos enseña a ni siquiera en muchas ocasiones plantearnos cómo serán las cosas si hacemos o dejamos de hacer tal cosa.
La vida nos enseña que es mucho menos costoso el simplemente seguir adelante sin pensar, y de esa manera es como las desgracias vienen con nosotros, porque no somos capaces de anticipar, y si anticipamos nos solemos quedar en el plano de lo racional, cuando realmente con lo que hay que vivir es con lo que está en el plano de lo emocional.
Gestionar esas emociones y ser capaz de vivirlas a futuro, desde el momento actual nos puede llevar a saber lo que realmente estamos deseando, lo que en el fondo del sentir nuestra alma (o mente) nos quiere pedir.
Si esto fuera posible, entonces podríamos poner sobre la mesa las cartas, pero no las del creo que si no las del siento que, y tal vez a partir de hay podríamos llegar a buscar la verdadera naturaleza de lo que al ser humano, una vez que tiene alimento, cobijo y distracción realmente quiere para llegar al siguiente nivel de humanidad....
Pero es que ni siquiera eso es sencillo, aunque lo pongas lo primero a los demás, y quieras hacer todo lo posible para que ellos sean felices es posible que no lo logres, y hay una razón fundamental, la mayoría de las veces lo que uno dice que le hará feliz es posible que no sea lo que realmente le haga feliz.
Y es que la mente es muy compleja, y su formación cuando somos pequeños hace que en el futuro tal vez soñemos que tal cosa nos hará felices y realmente eso que siempre pedimos nunca nos hará felices si lo conseguimos.
Ese no se realmente es el punto de partida que todos los humanos deben tener en cuenta, no se realmente si me hará feliz seguir como estoy o prefiero un nuevo cambio, o una nueva casa o un nuevo coche.
Y si pienso que ya lo tengo puedo ver las consecuencias, pero tengo que ponerle mucha imaginación hasta el punto de creer realmente tener la cosa que deseo en la mano, sentirlo, tocarlo, vivirlo... que ese sueño ya no sea sueño sino tan real como la realidad.
Con eso en la mano tal vez logremos tomar una decisión de si queremos esa cosa o ese hecho o no, pero el problema es que no somos capaces de ver todas las consecuencias de cada acción y la vida nos enseña a ni siquiera en muchas ocasiones plantearnos cómo serán las cosas si hacemos o dejamos de hacer tal cosa.
La vida nos enseña que es mucho menos costoso el simplemente seguir adelante sin pensar, y de esa manera es como las desgracias vienen con nosotros, porque no somos capaces de anticipar, y si anticipamos nos solemos quedar en el plano de lo racional, cuando realmente con lo que hay que vivir es con lo que está en el plano de lo emocional.
Gestionar esas emociones y ser capaz de vivirlas a futuro, desde el momento actual nos puede llevar a saber lo que realmente estamos deseando, lo que en el fondo del sentir nuestra alma (o mente) nos quiere pedir.
Si esto fuera posible, entonces podríamos poner sobre la mesa las cartas, pero no las del creo que si no las del siento que, y tal vez a partir de hay podríamos llegar a buscar la verdadera naturaleza de lo que al ser humano, una vez que tiene alimento, cobijo y distracción realmente quiere para llegar al siguiente nivel de humanidad....
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