Bolsas de tiempo
Era un día, un día más, un minuto más, y sin embargo es otro día, otro minuto más.
Dónde, allí, dónde, en un lugar de otro lugar, en otra forma de entender, en otro momento otro sinsentido. Otro sentido, otro momento, sinsentido, sin pensar, sin ser. Atado al tiempo, al cuerpo, a este espacio, a este sinsentido al que de pronto, durante un tiempo está volviendo a querer ser de nuevo tiempo.
El tiempo se ha perdido, se ha escondido, se ha ido perdiendo entre las horas y los minutos, y no han sido más de 18 años, los que he dejado de ser, es una nueva bolsa del tiempo, es un lugar en el que meto las cosas para que no parezca otra cosa, es una bolsa auténtica, con sus asas... El problema es que no sabía que ya había usado otras, en ellas guardo el paso del tiempo, pero ahora con casi 46 años, he descubierto que aprendí de niño a crear unas grandes bolsas de tiempo, lugares que parecen bolsas de cadáveres, donde entierro todo lo que no me gusta, todo lo que ha ido sucediendo y me va hiriendo por los días y las noches.
Lo malo es que al guardar un tiempo en una bolsa también se va lo bonito se va lo que brilla junto a las sombras, se van todos al interior, y allí está todo oscuro, incluso las mayores luces no se ven, solo están allí guardados.
Por la noche, necesito un ruido, una luz, un lugar que me quite de la cabeza las voces que están en esas bolsas, empiezan a hablar, y hablan muy alto, y quieren que las escuche, y quieren que les de su tiempo para intentar acabar con ella.
Esas noches luego dan nuevos días, días que se llenan de momentos que solo son tiempos que no llenan, o más bien que no llegan a ser tan importantes como para llenar la consciencia, como para ser tan importante como para pasar al primer lugar.
Pero no llegan a ser lo más importante, no llega a llenar la conciencia plena, a ser lo que te va a llevar a ser algo diferente. Porque este mundo ha ido poco a poco arrancando el tiempo, arrancando la ilusión del tiempo, porque hemos creado un gran mundo de pasatiempos.
Pasar el tiempo, pasar la vida, pasamos sin pensar las cosas, siendo en el tiempo, y llegamos al final, llegamos de pronto o con tiempo, llegamos cruzando la calle, o en la cama de un hospital, pero cuanto tiempo hemos pasado, embolsado y guardado en la nadedad del tiempo, el tiempo que solo es un pasar el tiempo...
Y nos llevan y nos traen como quieren, nos llevan a la cúspide y nos llevan a lo más bajo, estamos, y no estamos, estamos a ratos, y estamos empezando, estamos construyendo mientras destruimos, llenamos las bolsas de recuerdos, luego se cierran, y muy pocas veces vuelven a salir, solo cuando ya es tan desesperante que no queda más que vuelvan a salir, o es tan increíble, que vuelven a sonar las canciones de la juventud.
El tiempo pasa, y en lugar de llenarlo de cosas, lo llenamos de hojas secas, que escondemos en bolsas, y que luego guardamos, para no tener que verlas todos los días.
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