Auschwitz, un recuerdo roto...
Entre las muchas pesadillas que le quedan a uno de pequeño os voy a contar una que no entendí hasta años después.
En esa imagen que tenía en la memoria aparecía un niño pequeño, con su madre, estaban los dos en una sala grande, en un cuarto, y en ese cuarto había más gente...
Estaban desnudos, abrazados y el niño lloraba pues tenía frío, se sentía asustado ya que no era su casa, estaba abrazado a su madre, enganchado, y su madre se aferraba a él, como el que se agarra a un clavo ardiendo por no caer al fondo del barranco...
Le abrazaba y le miraba, le cantaba, le susurraba, porque había oído historias, historias sobre esas duchas, historias en las que los que entraban en ese barracón no salían vivos, historias de muerte y dolor.
Esos segundos parecían no tener fin, ¿saldría agua por esas duchas? o sería el último minuto de vida, y a ella ya no le importaba la suya, ya no le importaba porque ya había vivido, ya había visto cosas, ya no le importaba, pero que sentido tenía matar a su hijo, que sentido tenía matar a una criatura que ni tan siquiera sabía hablar.
Eso era lo que le estaba doliendo el alma, eso era lo que le hacía cantar una canción de cuna a su adorado hijo Frankel, besarlo, mimarlo, abrazarlo... No quería otra cosa que la vida para su hijo, nada le importaba, nada era más importante en el mundo que eso en ese instante...
Entonces empezaba a caer agua de las duchas, y todas las madres con sus hijos cantaban canciones y sonreían, iban a vivir, todas estaban contentas no por ellas, sino por sus bebés... Gritaban dando gracias a su dios...
En esa imagen que tenía en la memoria aparecía un niño pequeño, con su madre, estaban los dos en una sala grande, en un cuarto, y en ese cuarto había más gente...
Estaban desnudos, abrazados y el niño lloraba pues tenía frío, se sentía asustado ya que no era su casa, estaba abrazado a su madre, enganchado, y su madre se aferraba a él, como el que se agarra a un clavo ardiendo por no caer al fondo del barranco...
Le abrazaba y le miraba, le cantaba, le susurraba, porque había oído historias, historias sobre esas duchas, historias en las que los que entraban en ese barracón no salían vivos, historias de muerte y dolor.
Esos segundos parecían no tener fin, ¿saldría agua por esas duchas? o sería el último minuto de vida, y a ella ya no le importaba la suya, ya no le importaba porque ya había vivido, ya había visto cosas, ya no le importaba, pero que sentido tenía matar a su hijo, que sentido tenía matar a una criatura que ni tan siquiera sabía hablar.
Eso era lo que le estaba doliendo el alma, eso era lo que le hacía cantar una canción de cuna a su adorado hijo Frankel, besarlo, mimarlo, abrazarlo... No quería otra cosa que la vida para su hijo, nada le importaba, nada era más importante en el mundo que eso en ese instante...
Entonces empezaba a caer agua de las duchas, y todas las madres con sus hijos cantaban canciones y sonreían, iban a vivir, todas estaban contentas no por ellas, sino por sus bebés... Gritaban dando gracias a su dios...
Se enjabonan y enjabonan a sus hijos: "todo está bien" le dice a su niño y a si misma para tranquilizarse, todo está bien... Mientras deja de caer el agua, y empieza a caer el gas sobre sus cabezas, y la muerte se los lleva a todos, entre gritos de dolor y preguntando
"warum Gott?" .
¿Por qué Dios?
El mundo ha conocido historias como esta, en demasiadas ocasiones, y parece que no tenemos intención de cambiar, intención de acabar con el mal en el mundo. Lo que si es cierto es que esto que os he narrado es un recuerdo que no se si vi en una película o un documental, y no se las noches que pasé sin dormir, pensando en ese niño que no tenía nada que ver con esa guerra...
Y son tantas las cosas que pasan en la vida, que nos olvidamos que lo más importante es el mundo que estamos creando para los que vengan detrás, en preparar un nuevo mundo donde sea prácticamente imposible que se repita algo como lo acaecido en la segunda parte de la guerra mundial.
Nunca se había intentado crear una fábrica de muerte, llevar al nivel de fábricación la muerte, y eso nos tiene que seguir motivando para cambiar la forma en que vemos el mundo, e intentar conseguir ver que la vida humana es lo más importante, y hay que apartar al que no lo entienda, y hay que buscar la forma de mejorar la vida de cada uno de los humanos que viven en este mundo.
El futuro es nuestro..

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