La casualidad...
Durante un tiempo, como ya sabrán los que han leído alguna de mis otras cosas, he estado muy motivado por la casualidad, por el hecho de que dos hechos aparentemente no relacionados tengan lugar al unísono, es decir, que tu pienses algo y de pronto ocurra lo que tu pensaste.
En algunos momento de mi vida he visto como las cosas pasaban una detrás de otra, como parecía que efectivamente había una cadena de sucesos de la que yo parecía estar preinformado, es como saber que las cosas van a ser de una determinada manera.
Ciertamente, la vez que estuve más cerca de todo ese tinglado de ideas que se juntan en el tiempo fue cuando leí "las nueve revelaciones" de James Redfield, porque además dio la casualidad de que eso era justo lo que mi espíritu o de una manera más mundana, mi parte afectiva necesitaba.
Y no hay nada más hermoso que creer algo y que ese algo se muestre ante ti, y te lleve a vivir historias no contables en este mundo marcado por el yo y la supervivencia.
Son tan bonitos los cuentos, y lo peor es que aún no renuncio a ellos porque me llenan a veces de paz y de inquietud, me llenan de esperanza, de una esperanza que puede llevarme a cambiar incluso mi forma de percibir la realidad.
La casualidad es algo que ocurre por accidente, algo que no parece previsible, por ejemplo que te encuentres un billete de 500€, es una buena casualidad, pero lo malo es que justo antes hayas pensado que hoy voy a encontrar algo que me va a arreglar el día...
Eso es una casualidad que te puede llevar muy lejos de la cordura, y puede hacerte empezar a pensar que sí hay cosas que son controlables por la mente, que parece que estaban fuera de control.
De ahí surgen los libros de "El secreto", o los de autoayuda o los de conseguir todo lo que quieras, porque si te engañas una vez, o si una vez te funciona, la mente te pedirá más.
Y no pasa nada si no le dedicas demasiado tiempo, si solo le dedicas los ratos sueltos, como yo los llamo, lo malo es cuando el gusano se instala en tu cabeza y ya solo puedes pensar en esa cosa, y te lleva arriba y abajo como un ascensor si fin.
Si te pones a pensar es como el que fuma o el que juega a las tragaperras, está tan enganchado que no quiere dejarlo, y si piensa en dejarlo será después de próximo cigarro o del próximo €uro.
Por eso, y te lo dice uno que de momento lleva tiempo sin fumar, no dejes que ninguna cosa te invada del todo, solo deja que la vida fluya, y que el tiempo pase a través de ti, e iras conociendo lo que llevas dentro y lo que realmente te puede llegar a importar.
En algunos momento de mi vida he visto como las cosas pasaban una detrás de otra, como parecía que efectivamente había una cadena de sucesos de la que yo parecía estar preinformado, es como saber que las cosas van a ser de una determinada manera.
Ciertamente, la vez que estuve más cerca de todo ese tinglado de ideas que se juntan en el tiempo fue cuando leí "las nueve revelaciones" de James Redfield, porque además dio la casualidad de que eso era justo lo que mi espíritu o de una manera más mundana, mi parte afectiva necesitaba.
Y no hay nada más hermoso que creer algo y que ese algo se muestre ante ti, y te lleve a vivir historias no contables en este mundo marcado por el yo y la supervivencia.
Son tan bonitos los cuentos, y lo peor es que aún no renuncio a ellos porque me llenan a veces de paz y de inquietud, me llenan de esperanza, de una esperanza que puede llevarme a cambiar incluso mi forma de percibir la realidad.
La casualidad es algo que ocurre por accidente, algo que no parece previsible, por ejemplo que te encuentres un billete de 500€, es una buena casualidad, pero lo malo es que justo antes hayas pensado que hoy voy a encontrar algo que me va a arreglar el día...
Eso es una casualidad que te puede llevar muy lejos de la cordura, y puede hacerte empezar a pensar que sí hay cosas que son controlables por la mente, que parece que estaban fuera de control.
De ahí surgen los libros de "El secreto", o los de autoayuda o los de conseguir todo lo que quieras, porque si te engañas una vez, o si una vez te funciona, la mente te pedirá más.
Y no pasa nada si no le dedicas demasiado tiempo, si solo le dedicas los ratos sueltos, como yo los llamo, lo malo es cuando el gusano se instala en tu cabeza y ya solo puedes pensar en esa cosa, y te lleva arriba y abajo como un ascensor si fin.
Si te pones a pensar es como el que fuma o el que juega a las tragaperras, está tan enganchado que no quiere dejarlo, y si piensa en dejarlo será después de próximo cigarro o del próximo €uro.
Por eso, y te lo dice uno que de momento lleva tiempo sin fumar, no dejes que ninguna cosa te invada del todo, solo deja que la vida fluya, y que el tiempo pase a través de ti, e iras conociendo lo que llevas dentro y lo que realmente te puede llegar a importar.

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